La solterÃa elegida: un tiempo consciente para volver a encontrarte
- linammq
- hace 2 dÃas
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Hay una diferencia profunda entre estar solo y elegirse sólo por un tiempo. La primera suele sentirse como ausencia; la segunda, como espacio. No es retiro por derrota, ni pausa por miedo, sino decisión para encontrar claridad. La solterÃa consciente no nace del rechazo al amor, sino del respeto por el propio proceso interior.

Durante mucho tiempo se nos enseñó que estar en pareja es señal de avance emocional, estabilidad o éxito afectivo. Como si el vÃnculo externo validará el estado interno. Por eso, cuando alguien decide detener la búsqueda y permanecer soltero de forma deliberada, suele tener que explicarse, como si el descanso también necesitara justificación.
Y es que llega el momento en las que no buscar pareja no es evasión: es escucha interna.
La solterÃa elegida se parece más a una habitación silenciosa después de mucho ruido. Al principio incomoda, pero luego te va generando paz y confort.
Es el tiempo en el que dejas de mirarte a través de los ojos de quien te quiere, o no te quiere, y empiezas a mirarte con los tuyos. Sin seducción, sin negociación, sin adaptación constante, sin tener que explicar. Empiezas a notar qué te gusta cuando no estás tratando de encajar, cómo hablas cuando no intentas agradar, qué necesitas cuando no estás priorizando el deseo del otro.
Muchas personas descubren en esta etapa que no extrañan tanto a alguien especÃfico, sino la sensación de ser elegidas. Y entender eso cambia la dirección de la búsqueda: ya no se trata de encontrar compañÃa para llenar un vacÃo, sino de construir presencia interior para compartirla después. Es el momento de llegar al conocimiento elevado de ti y de tu expansion que quieras en algun momento amplificarla con el otro.
La solterÃa consciente también funciona como un espejo honesto. Sin la distracción de la dinámica romántica, en donde emergen patrones, como: formas de apego, miedos, mecanismos de complacencia, tolerancias excesivas, silencios aprendidos. No para culparse, sino para comprenderse con más ternura y precisión lo que realmente es importante para ti.
Es una etapa en donde empiezas a ver cómo amabas.Qué permitÃas.Dónde te traicionabas para sostener conexión. Es un punto donde hay una madurez afectiva que solo se construye cuando no estás emocionalmente ocupado intentando sostener o conseguir una relación. Es la madurez de quien aprende a regularse, a acompañarse, a disfrutarse sin testigos. Descubres que tu bienestar no puede depender exclusivamente de ser querido, y que tu valor no fluctúa según la atención recibida.
En esta etapa, el amor deja de ser urgencia y se convierte en una posibilidad elegida y selecta.
Cambiando el criterio de elección. Ya no te impresiona la intensidad inmediata ni la promesa grande. Empieza a importarte la coherencia, la disponibilidad emocional, la calma. No porque te volviste una persona frÃa, sino porque te volviste consciente del costo de ignorar señales tempranas.
La solterÃa elegida no es cerrar la puerta, es reparar la casa antes de la reinaguración.
Es aprender cuales son tus ritmos.Reconstruir tus lÃmites.Escuchar tus cansancios.Nombrar tus deseos reales sin persuasión. Y algo curioso sucede: cuando ya no estás corriendo para no estar solo, la soledad deja de perseguirte. Se transforma en compañÃa propia. No perfecta, no constante, pero suficiente para estar tranquilo.
Desde ahÃ, si llega el amor, no te encuentra hambriento, te encuentra presente. Y amar desde presencia es muy distinto a amar desde la necesidad. Cambia lo que aceptas, lo que ofreces y lo que reconoces como verdadero vÃnculo.
Elegir la solterÃa por un tiempo no es renunciar al amor. Es prepararle un lugar más sano dentro de ti, a otra persona que también se haya remodelado y este en la misma plenitud que tú.
Te animas a pasar un periodo de solteria consciente? o Quizás ya lo haz hecho antes.
Dejamelo saber en comentarios.
Autora:
Lina Moreno



