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Esta vida es mía

Actualizado: 24 abr

Lo que me ha enseñado el tiempo, es que la vida tiene una manera diferente de mostrarte la realidad. A veces "rara", si, pero yo diría que es la forma más auténtica de ser.



El artículo de hoy es casi una nota aclaratoria de quien "soy", y suena raro, lo sé, pero me he perdido tantas veces en la vida, que hoy quiero dejar por escrito "quien soy" y no como una definición inamovible, sino como algo base que me ayude a recordar, por si un día más no encuentro el camino hacia mí.


Y solo por hoy quiero decir ese "quién soy", como la descripción más noble de lo que me gusta y me hace feliz.


Acabo de llegar de un viaje cerca al mar, un lugar que me llamaba desde hace rato, porque aparecia en mi mente continuamente durante mis episodios de ansiedad. Este lugar donde fui, no solo fue un espacio para buscar calma sino un espacio para conectar con lo que realmente me hace estar en mi. Y es que la naturaleza tienen la facultad de regalarme su magia y hacer un reset de tiempo y espacio fabuloso, y quizás es por eso que me encantaría vivir cerca de un ambiente natural y alejada un poco de la velocidad de las grandes ciudades.


Conectar con la realidad del tiempo presente, es lo más beneficioso para nuestra salud física y mental. Porque les confieso, mi mente tiende a disociarse tratando de escapar de lo que actualmente vive, pues llevo años lidiado con episodios de ansiedad, depresión y TEPT, que se originaron por muchas situaciones permitidas por mis versiones anteriores.


Ahora con un poco más de calma, se que cada persona que vivimos este tipo de episodios no la pasamos bien pero que si los entendemos, sabemos verlos como un regalo del cuerpo para que liberemos todo eso que llevamos años sosteniendo y que por miedo al qué dirán o a la confrontación, seguimos cargando. Y se que lo más incómodo de todo es que la mente no para de mostrarte el pasado o posible futuro, una y otra vez, para poder atenderlo, trabajarlo y superarlo, pero es desgastante.


Y les soy sincera, no sé en qué momento empecé a prestarle tanta atención a lo que sentía, que empecé a preguntarme, cuando mi alma decidió venir a vivir todo lo que ha pasado, o en qué momento mi linaje considero que era tan valiente como para hacerse cargo de reparar los vínculos que siempre habían estado rotos. Nunca pensé, que el tema de las lealtades realmente existía hasta que vivirlo en carne propia fue la razón que me hizo apropiarme de mi ser, para resignificar cada dinámica de cómo relacionarme era tan complejo. Llevo 37 años sintiendo que vivo una vida prestada. Ajustada a la medida de todos para ser aceptada, soportando tanto dolor y tanto malestar que ni siquiera yo sé cómo lo logré, llegar hasta aquí.


Y les voy a contar un secreto, mi mayor reto ha sido en las relaciones personales, ver como cada una de mis historias representó a cada una de las mujeres de mi linaje y vivir su dolor para poder transformarlo ha sido bastante arriesgado, porque fue repetir comportamientos aprendidos y heredados que les juro que si no fuera porque creo en Dios, hace rato había partido de este mundo por interés propio o por los que en su momento fueron mis parejas. Y es triste, porque todo eso ha hecho que no sepa quien era en realidad, y por eso me siento hoy aquí a escribir esto, para darme la oportunidad de plasmar todo aquello que me hace bien y me hace volver a mi ser.


Empecemos a hablar de lo que si hago, como guardar silencio cuando algo me duele, quedarme en vínculos densos más de lo normal, intentando hacer que las cosas cambien y bueno ser más empática de lo normal. Y es que cuando creces en entornos que no entienden tu sensibilidad, tu forma de ver el mundo, es muy complejo comunicar que tu corazón está roto o que necesitas un abrazo para no rendirte, y es que no es fácil para mí, hacer esto, de levantar la mano y pedir ayuda, porque no quiero recibir más rechazo, críticas o juicios de lo que hice o deje de hacer.


Pero bueno no nos centremos en eso, vamos a lo que soy cuando mi alma brilla y se conecta realmente.


Soy de esas mujeres que le gusta la buena comida, los buenos vinos, la buena compañía y la música. Soy de aquellas a las que le gusta vestir y oler bien, la que crea un outfit para cada ocasión, la que por momentos se ilusiona con el buen trato y las buenas palabras…


Soy también de esas mujeres, que ama hablar con personas con la que tiene feeling, durando horas escuchando y contando historias. También soy de esas mujeres que lee de todo y aprende muchas cosas porque se aburre rápido de un solo tema. Me encanta decorar espacios, mover las cosas y hacer que los espacios queden armoniosos. También me gusta organizar mis finanzas de manera que pueda visualizar la realidad financiera y tomar decisiones para viajar, invertir o gastar “responsablemente”, aunque a veces, les confieso, me gana un poquito la emoción de comprar.


Para los que me han visto en la naturaleza, se darán cuenta que soy a la que le encanta caminar descalza porque cree que es la manera más simple para conectar con el poder de la tierra. Y aunque parezca raro, soy tímida, algo miedosa e insegura en ocasiones, no lo demuestro y me le mido en silencio, pero mi cuerpo tiende a frenarme con un pequeño mareo y un corto en la respiración.


Esa rara mujer soy yo.


Y qué decir, que creo en la energía, en los ángeles, en el mundo místico, en la astrología, en el mundo sutil y en el significado de todo lo que me rodea. Soy tan rara, que no he cumplido ni medio los estándares sociales, mi cuerpo no tiene medidas perfectas, mi piel no es perfecta y que decir si no estoy casada, ni tengo hijos y menos propiedades, la única propiedad que me acompaña es la intelectual, pues he gastado mi dinero en estudiar todo aquello que me motiva y viajar para conocer otras culturas.


Hoy solo quiero ser yo, ser libre de estar fuera de los estándares y aun así sentirme merecedora de ser querida, respetada y aceptada sin tener que luchar por un lugar en sus vidas. Soy como una linda ave fénix renaciendo una y otra vez de sus cenizas, sin mapa y sin rumbo, pero con un corazón lleno de ilusiones de ver a más personas siendo libres, sin necesidad de máscaras, para encajar.


Y si algún día me ves por ahí en silencio, quizás es porque estoy buscándome de nuevo, pues es síntoma de que volví a perder el rumbo de lo que me hace feliz. Y será el momento exacto en el que podrás ayudarme con mostrarme estas palabras y así ayudarme a recordar quien soy.


Gracias por tomarte el tiempo de leerlo. Si esta historia ha podido mover tus fibras, estoy aquí para escucharte y ayudarte a encontrarte.



Autora: Lina Moreno 

 
 
 

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